Una piensa "Me junto en un bar con los chicos de la facu. Tranca".
Y la noche empieza con 3 cervezas y una limonada para mí y mis 3 amigas.
Hablando, todo tranqui, siendo mujeres. Un pesado que cada tanto decidía que era cool venir y apoyar su trago (gin tonic) en nuestra mesa y bardear a mis amigas por prender un cigarrillo con la vela de adorno. "Matar a un marinero". Como si ese juego estúpido le fuera a conseguir ALGO. El que la remaba como marinerito era él, y les digo que se hundió más rápido que Jack.
Pero bueno, dejando de lado al pesado, seguimos con nuestra charla femenina.
Siempre supe apreciar el valor de la cuota masculina en las conversaciones, porque bueno... Generalmente son más simples, prácticos. Pero lo que nunca se aprecia de las conversaciones entre mujeres es el abanico de colores que tiene. Estuvimos riendo, de repente serias, riendo de nuevo, tranqui, y después riendo de nuevo. Así que bárbaro.
Yo estoy feliz y ocupada, aunque estoy en una semana pre-menstrual y todo se ve de otra manera más rara. Pero, las chicas obviamente de la manera más disimulada: miradas para allá, miradas para acá, que pum que pam diria "D".
Todo tranqui, hasta que ya el pesadito mínimo se hacía demasiado obvio. Si alguien me hubiera dicho que una persona podía tirar tantos perros a otra le hubiera dicho "estás en pedo, menos en esas manos chiquitas del pibe". Pero no, aparentemente esas manos chicas podían sostener muchas correas. Y todas a mis amigas. Era patéticamente chistoso.
Hasta que llegaron los varones. Fue gloriosa la cara del chico cuando los vió sentarse con nosotras ! Me reí al ver que el bajito vino todo tranquilo y dijo "eh, permiso saco mi vaso de acá".
Saludé a los chicos, y seguimos charlando; ahora si, a un volumen un poco más alto.
Mi queridísimo amigo estaba presente, y nos advertía que había un chico que miraba mucho la mesa.
Pensamientos Lali:
-"Éste que quiere a sacarnos la mesa, lo odio."
-"Salí obse!"
-"Bueno, algo pasa" Y me lo puse a buscar, CERO DISIMULO. Literalmente me di vuelta para mirar todo el bar.
Y cuando nos dimos cuenta que era lo que estaba pasando, nos reímos. El chico le estaba tirando miradas profundas a mi queridísimo amigo. Fue genial. Porque la última de las miradas fue sostenida y hasta un grito desesperado de "me estoy yendo, no lo puedo evitar, qué hacemos? me duele separarme de esta mirada".
Así que hicimos lo que buenos amigos hacen, y le dijimos a mi queridísimo amigo "ANDA YA A BUSCARLO". Efectivamente él se paró y se fue.
PAH, qué bárbaro ! Cosas que pueden hacer los tipos. Me encanta. La vida es corta, hay que aprovechar TODAS las oportunidades así una nunca se arrepiente.
Pero miren que particular, porque con UNA MIRADA. Y listo. Cocinado. Envasado. A otra cosa. Mi queridísimo amigo volvió, chocho, cool. A todo esto nosotros intrigadísimos, y nos tira después de un rato "ah si chicos, me dió un beso" como si fuera lo más obvio. TRE-MEN-DO.
Son cosas que no pasan a menos que estemos en un video de Enrique Iglesias ! Pero bueno, a comer helado.
Otra de las cosas que debatimos ayer fue qué era lo primero que le veíamos a la gente para que nos empezara a interesar.
Típico que uno dice la grasada de Cosmopolitan "la mirada, la sonrisa, la manera de llevar el cuerpo, su playlist (sí, en inglés)". MINGA. SEAMOS HONESTOS.
Entonces ahí empezamos "la espalda y los brazos", "las manos".... "LAS ZAPATILLAS".
Las zapatillas... Qué bárbaro. No es una cuestión material, pero mi amiga "V" declaró que ella mira las zapatillas para conocer la personalidad de los demás.
Y es cierto que un poco de prejuicio hay, porque ella dijo que "si tiene converse, no". Como diciendo que las converse las tienen todos, que no es tan personal.
Fue algo raro para ver el tema de las zapatillas, logró un debate intenso hasta entender la idea.
Seguimos con las rondas de cervezas y otra limonada (esta vez con menta) y terminamos pensando en hacer una fiesta con "alter egos" quizás. No se me ocurre otra manera de escribirlo. Con cosas que nosotros no haríamos o no nos pondríamos. Habrá que ver.
Por ahora, se terminaron los tragos, volvió el frio. Y la noche terminó con una rata entrando al bar y un patova feliz de no tener los pies en el piso. HAPPY DAYS.
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